Ayer mi pequeña estaba de bajón, y me dijo que ya no quería que le hiciera más fotos. Me comentó que podía entender que Marta le dijera fea, porque todos sabemos que este es su año peleón, pero que se lo dijera su Tita Dy, eso es algo que le había hecho un poquito de daño.
Yo intenté explicarle que la culpa fue mía, por hacerle las fotos sin esperarme a que cargaran bien las texturas, pero ella seguía en sus trece. Fue entonces cuando se ganó su primera bronca del año, “la belleza que importa es la interior” tuve que decirle muy seriamente, “y que sea la última vez que te pones triste por no ser la más guapa ni la más fashion. Nosotros te queremos tal y como eres, y ellos seguro que también”.
Después de la charla, accedió a que volviera a hacerle fotos, y tal vez sea amor de padre, pero yo la veo preciosa.
Yo intenté explicarle que la culpa fue mía, por hacerle las fotos sin esperarme a que cargaran bien las texturas, pero ella seguía en sus trece. Fue entonces cuando se ganó su primera bronca del año, “la belleza que importa es la interior” tuve que decirle muy seriamente, “y que sea la última vez que te pones triste por no ser la más guapa ni la más fashion. Nosotros te queremos tal y como eres, y ellos seguro que también”.
Después de la charla, accedió a que volviera a hacerle fotos, y tal vez sea amor de padre, pero yo la veo preciosa.
Ahora sólo falta que se le vaya el miedo a los gatos, aunque eso me temo que es más difícil, dice que le miran con cara de hambre...







